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Hasta finales de la década
de los ochenta no existía en Colombia el
concepto de espacio público como un elemento
fundamental en la calidad de vida de los colombianos.
En 1991, y por primera vez en la historia del
país, este concepto se incorporó
en la Constitución Nacional. El artículo
82 señala como deber del Estado “velar
por la protección de la integridad del
espacio público y por su destinación
al uso común, el cual prevalece sobre el
interés particular”. Sin embargo,
aunque se ha avanzado bastante, veinte años
después de adoptada la Constitución,
todavía falta mucho por hacer en cuanto
al respeto y la protección al espacio publico.
No obstante, el artículo 13 del Plan de
Ordenamiento de Bogotá, se establece la
política y los principios para la recuperación
y manejo del espacio público.
Consciente de que el espacio
público necesitaba el apoyo de todos los
sectores, y que no podía quedar como un
simple concepto escrito en la Constitución,
Compartir resolvió conjugar tres factores
de participación de defensa del espacio
público: el sector privado, las comunidades
vecinas y las autoridades, Fue así como
se inició el trabajo con un programa de
recuperación de parques, que dio como resultado
la transformación de estas zonas verdes,
antes descuidadas en su aspecto, sin dotación
ni dolientes, en áreas amables, seguras
y adecuadas para el disfrute colectivo. En términos
generales, la Fundación Compartir fue pionero
en la recuperación del espacio público.
Para ello, Compartir propuso
un modelo de gestión de proyectos diferente
al que se venían aplicando, que incentivara
la participación ciudadana y la inversión
del sector privado y las comunidades en la recuperación
y mantenimiento del espacio público cuyos
principales objetivos se sintetizan en: mejorar
la calidad de vida; contribuir a la conformación
de tejido social; aumentar la seguridad de los
vecinos; propiciar el intercambio social y la
integración familiar; generar empleo, reducir
el negativo impacto ambiental del crecimiento
urbanístico; devolver a estas zonas verdes
su validez ecológica y estética;
brindar a los usuarios sitios de esparcimiento,
reposo e íntima conexión con la
naturaleza; y conservar estos espacios recuperados
en beneficio de la consolidación de la
estructura ecológica de la ciudad. La sostenibilidad
para el mantenimiento de dichos espacios era fundamental
para el éxito del programa.
Por otra parte, a finales de
1999, Compartir creó el programa “Parques
en el Tiempo”, encargado de la sostenibilidad
de los proyectos, con una adecuada administración
y un mantenimiento integral de los parques, separadores
y zonas verdes de la ciudad. Sus principales objetivos
fueron: dar continuidad al programa de recuperación
del espacio público, crear conciencia ciudadana
de responsabilidad entre particulares y autoridades
en el mantenimiento de zonas verdes, manejar el
mantenimiento con carácter de empresa y
de forma integral, colaborar con el Distrito y
con las asociaciones de vecinos en su tarea de
mantener en buen estado las zonas verdes, y crear
programas para educar a la ciudadanía en
el uso y cuidado del espacio público.
Sin embargo, en los Planes de
Desarrollo de las últimas administraciones
Distritales, la recuperación, conservación
y mantenimiento del espacio público han
perdido un poco la importancia que tuvo en los
inicios y han venido cediendo estos programas
a otras entidades que no cuentan con la infraestructura
suficiente para este tipo de proyectos, lo que
ha debilitado estas iniciativas. Por otro lado,
la normatividad existente establece mecanismos
de contratación un poco complejos para
el sector privado como es la participación
a través de procesos de licitación
pública que dificulta su participación.
Es por esto que la Fundación
Compartir tomó la decisión de finalizar
este programa a partir del 31 de diciembre de
2010. No obstante, el modelo de intervención
construido en estos años, constituye una
herramienta para replicar en otros escenarios.
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